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Adiós a lo más grande, me queda el consuelo de que allá arriba te juntarás con otro grande de los míos.

“Necesitaría dos vidas para expresar todo lo que me transmite el flamenco. Su espíritu, su emocionalidad tan entera. No es una música que pueda explicar un conservatorio y decir: ‘esto está bien y así se toca’. Mi experiencia me dice que no es así, me dice que no siempre se sabe cómo se sigue y entonces hay que inventarlo; tocar sin saber con certeza el camino. No hay dudas: el flamenco necesita del corazón”.

Paco de Lucía

Entre dos aguas