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Una biblioteca escolar

Tal como establecía la American Library Association ya en 1989, antes de la irrupción masiva de Internet, para ser considerada competente en información, una persona debe ser capaz de reconocer cuándo necesita información y tener la capacidad de localizarla, evaluarla, y usarla con eficacia; además, argumentaba que, para ello, es necesario que las escuelas y los colegios valoren e integren el concepto de educación en información en sus programas, concluyendo que la gente alfabetizada en información es la que ha aprendido cómo aprender.

En nuestro centro, la biblioteca escolar es un agente privilegiado para ello, por su carácter transversal, que atiende  a todas las áreas de conocimiento, pero también porque siempre se ha caracterizado por ser un espacio de libre acceso al conocimiento y al aprendizaje. Para poder realizar estas funciones en condiciones, la biblioteca escolar debe poder transformarse en un verdadero entorno de aprendizaje, debe ser considerada como tal por todos los miembros de la comunidad educativa y todas sus acciones se han de  introducir en los procesos de enseñanza—aprendizaje. Es por ello el que tengamos un plan lector, en el que trabajamos  todo el equipo docente y bibliotecaria, para garantizar la adquisición de la competencia de tratamiento y uso de la información, incluida la digital, y consolide la práctica lectora.